Gucci presenta The Store Show como la primera colección que expresa la visión personal de Demna para la casa, moldeada por todo lo que ha aprendido desde su llegada. En lugar de una pasarela clásica, el desfile se celebró en un espacio concebido como tienda, y esa elección es la tesis: según Gucci, el decorado anticipa la estética que Demna imagina para las tiendas Gucci del futuro.
La idea va más allá del escenario. La moda masculina y la femenina se sucedieron como dos colecciones dentro de un mismo desfile, igual que ambas líneas se ofrecen en la tienda. Bancos claros, columnas revestidas de piedra y largos percheros convirtieron al público menos en espectadores que en los primeros clientes de una boutique que todavía no existe.
Tres personajes, un armario
El Gucci de Demna, tal como lo describe la casa, se apoya en una paleta completa de personalidades: The Rebellious Aristocrat, The Snob y The Eccentric. La colección se lee mejor como una conversación entre los tres.
La parte masculina arranca con una actitud netamente italiana: pantalones cortos de largo y mocasines llevados sin calcetines. Un estudio de los códigos de vestir más elegantes desemboca en una sastrería afilada y entallada con hombros de pagoda, en tejidos lavados a la piedra. Después llega la silueta que Demna propone como moda Gucci para hombre: prendas de abrigo cortas y abullonadas sobre un denim estrecho y relajado, en materiales preciosos y auténticos.

La parte femenina se abre con códigos burgueses y un aire ecuestre, y continúa con trajes de pantalón y de falda de corte preciso y acento urbano. Las piezas severas con hombros de pagoda se construyen sin hombreras, para ganar ligereza, antes de que aparezca la versión femenina de esa silueta: chaquetas abullonadas sobre camisas de corte masculino, camisetas de rugby y faldas de línea A con pliegues marcados en auténticos tartanes escoceses, piel y lana a cuadros.
Horsebits, grandes y pequeños
La identidad ecuestre de la casa lo recorre todo. Los Horsebits aparecen en tamaño gigante y en miniatura, sobre todo en el cinturón fajín 3X, que ciñe los looks “New Romantic”: blusas de hombros marcados, pantalones pitillo y joyas superpuestas. La lencería delicada aporta un glamour nocturno a los voluminosos abrigos de borrego, y la ropa de noche, fluida y de corte preciso, culmina en un vestido “gravity” ceñido, sujeto por un peso colgante en forma de lágrima.


Los bolsos y zapatos que conviene conocer
- El tote Horsebit “uptown”: pulido y sobrio por fuera, con un interior organizado en varios compartimentos.
- Asas “bamboo”: asas flexibles hechas de segmentos de piel, en bolsos de mano y bandoleras relajadas.
- El 3X: un cinturón con tres Horsebits, convertido en un bolso de fiesta estrecho.
- Un mini duffle con forma de bambú: un bolso de hombro pensado como compañero diario.
- Los clásicos: el GG Marmont y el Ophidia reafirman su lugar en la herencia burguesa de la casa.
En los pies, Demna presenta su primera versión de un mocasín Gucci modernizado: un zapato estilizado con suela de conducción y puntera angulosa. A su lado, una zapatilla fina con borlas de tela muy largas, pensada como zapato de tocador listo para la calle, un stiletto anguloso con tacón metálico y una bota ecuestre alta hasta la rodilla, con tacón y estribos con monograma.
De vuelta al Savoy
La colección devuelve además a la casa a sus raíces en el hotel The Savoy, que Gucci recuerda como lugar de encuentro de personas de mundos completamente distintos. La idea llega al presente: Gucci como un espacio de posibilidades, donde quienes parecen no tener nada en común se encuentran, conectan y se inspiran, y donde cualquiera puede llegar a ser quien elija ser.

Una banda sonora propia
Esta vez la música se compuso en lugar de seleccionarse. The Store es la primera banda sonora original que loki, Music Director de Gucci, ha escrito para la casa. La primera mitad acompaña la moda masculina con una versión juguetona de la bossa nova, con jazz, piano y percusión brasileña. La segunda sigue a la moda femenina hacia un tango profundo y sensual que crece despacio hasta un final de percusión orquestal. O, como lo resume Gucci: “The sound of Gucci is not a genre; it’s a point of view.” El sonido de Gucci no es un género, sino un punto de vista.



